Visiones políticas, adoctrinamiento, corrupción, franelas rojas, muchos asocian las misiones con patrones de prensa y polaridades políticas. Permítanme dar el punto de vista, de un colaborador más de una hermosa idea.

Dejen atrás las visiones políticas... hagan el ejercicio. Independientemente de que sea CAP, Chávez o el Conde, estoy seguro que cualquier Venezolano estaría de acuerdo conmigo cuando aseguro que el subdesarrollo está en la cabeza, no en las grandes obras de infraestructura o en el PIB per capita. Educación, es para mi el comienzo.

La misión Sucre, como todas las misiones sociales, tiene un objetivo planteado a largo plazo. No es perfecta, de hecho se aleja mucho de eso. Sin embargo es una idea que nos aleja cada vez más de tener "el rancho en la cabeza".

La mayoría de las personas que me rodean, han tenido la oportunidad de participar en los programas de educación superior de las grandes universidades del país. Otros, si bien no han participado, han tenido el éxito a partir de ciertos privilegios sociales que yo llamaría "heredados". Lamentablemente, el porcentaje de la población que yo llamaría privilegiada, es mucho menos del 10 %.
La realidad del país es que las escuelas privadas, ofrecen una calidad técnica educativa muy por encima del estándar que puede ofrecer la escuela pública. Las Universidades públicas no pueden albergar al grueso de la población que egresa de los colegios, por lo que necesitan de sistemas "filtros", que son los exámenes de admisión. Esto trae como consecuencia que en Vzla, las universidades públicas estén colmadas de estudiantes egresados de colegios privados. Jóvenes privilegiados, provenientes de familias con una capacidad adquisitiva mínima necesaria, o suficientemente conscientes para realizar grandes sacrificios para educar a sus hijos (o al menos algunos de sus hijos) para que tengan la oportunidad de accesar al sistema de educación superior.
¿Pueden imaginarse educar a un hijo en un barrio, donde el traficante es el héroe de los chamos porque tiene la ropa más cara, los mejores zapatos y el respeto absoluto?.¿ Y si tus padres vienen del mismo barrio y se criaron bajo la sombra de los mismos héroes? ¿Quién le ensaña a los padres lo que es mejor para sus hijos? Una bola de nieve que viene creciendo y creciendo convirtiéndose en una realidad cuyas consecuencias vivimos hoy todos los venezolanos.
La Autonomía universitaria, además de académica, es financiera. Las universidades públicas reciben anualmente multimillonarios presupuestos, que no parecen suficientes para ampliar la infraestructura, ampliar los cupos o pagar más salarios de más profesores. Consecuencia: Una población flotante de jóvenes potenciales que supera, por mucho, a los privilegiados. La administración de las universidades públicas está inclinada en incrementar la calidad académica, sin darse cuenta que salvando unos pocos privilegiados, dejan por fuera a millones de jóvenes, que terminan en sabana grande como miembros de la cada vez más creciente economía informal, o en el peor de los casos, en la cada vez más creciente economía delictiva.
Las universidades públicas además no las encuentras en todas las esquinas. Si me crié en el interior, tengo que agarrar mis macundales y agarrar PA LA CAPITAL, o hacia las grandes ciudades (mérida, maracaibo, Pto la Cruz, Barquisimento) a presentar los temibles exámenes de admisión, suponiendo claro, que tienes una tía, o un pariente medianamente cercano que te de albergue en la ciudad para que puedas tener esa oportunidad. ¿y si no?
No todos los venezolanos deben estudiar en la universidad!!!! dicen muchos. SI, pero todos tenemos el derecho. Si quiero estudiar en la universidad, el estado me debe garantizar ese derecho, que es constitucional además. En Alemania, por ejemplo, si te rechazan en una universidad, puedes apelar jurídicamente, porque es tu derecho, y no les queda más remedio que aceptarte. Ahora bien, si te raspan, "selber Schuld" (propia culpa).
El estado Venezolano, al darse cuenta del problema, creo la Universidad Bolivariana de Venezuela, donde insertarían a toda la población flotante, de modo que todo el que quiera participar en la educación superior lo pueda hacer. Obviamente la realidad los abrumó. Largas y kilométricas colas colapsaron el sistema de inscripción desde el primer día. Las tan ofrecidas becas incentivaron además a los "vividores" quienes querían estudiar para tener algún ingreso. No los culpo, hay que estar en los pantalones de los "no privilegiados" para saber lo que se siente no tener los ingresos mínimos de supervivencia.
Una vez más, una gran idea fue aplastada por esa gran bola de nieve que es la realidad del país.
Paralelamente a las numerosas e infructuosas ideas para solventar el problema,  se venía avanzando con  los programas sociales o misiones, sobretodo las educativas. Nadie puede negar los logros de las misiones Robinson y Ribas. No pasó mucho tiempo para que se activara la misión Sucre, una idea mucho más compleja que el resto de las misiones educativas, que comenzó como un bebé y que apenas se está poniendo de pie para dar los primeros pasos. Ahora el venezolano tiene garantizado el derecho a la educación superior. Aún no se soluciona el problema de la educación secundaria, ni primaria. Yo diría que es otro bebé a gatas.
Desempleo, baja calidad de vida, problemas de salud pública, desnutrición, déficit habitacional, deficientes sistemas de transporte público, no son más que grandes pozos de agua que con las que se alimenta la gran bola de nieve que hoy se nos viene encima.
 El problema de la educación es integral. Es un frente de batalla que hay que atacar por todos los flancos. La misión Sucre,  irá  creciendo a medida que se solucionen todos los problemas. Hay que ser pacientes, hay que reclamar por que todas las incongruencias y paradójicas situaciones que presenta un país multimillonario en capital y recursos humanos, sean hilvanadas y podamos así derretir a la gran bola de nieve.
La misión Sucre es necesaria jurídica, social y económicamente. Ya verán los resultados.

No es una cuestión de bandera política, no son franelas rojas, no es adoctrinamiento, es un niño aprendiendo a caminar. Queda de parte de  nosotros los venezolanos que cuando ese niño crezca, pueda ir también a la universidad.