Stalker
de
Oscar Vernaez
el dom 29 oct 2006 20:06 VET |
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Sentada tras su mesa de dibujo, sucia de carboncillo y borrona, la luz solo hace resaltar el colorido de su nuevo diseño. La hipermetriopía la obliga a acercar la cara al papel para no perder detalles. Se enfoca tanto en su obra que a ratos olvida colocarse los lentes. El diseño no tiene nada en especial, pues todos los lunes tiene que entregar un diseño en la agencia. No se puede percibir más que la silueta de su rostro pues la vista la obliga a colocarse bajo la luz. Se aprecia mejor a través del reflejo del ventanal del estudio. El descanso del edificio de enfrente y la fuerte lluvia proporciona la oscuridad necesaria para transformar el enorme ventanal de su pent house en un enorme y opaco espejo. A ratos los relampagos rompen el reflejo y muestran el gigantesco edificio que de seguro fue construido mucho después que el suyo. Los primeros habitantes del penthouse seguro vendieron pues ese mounstruoso bloque arruinó la hermosa vista citadina. Ahora ella lo alquila, la agencia paga bien a los nuevos talentos. El edificio de enfrente muestra solo pequeñas ventanas que deben ser parte de los cuartos de lavado.
El teléfono suena. Fue inevitable arruinar el detalle durante los últimos retoques. No atiende. Está acostumbrada a recibir llamadas de un bromista nocturno que se hace pasar por mudo los domingos a altas horas de la noche. Igual se dirige a su cuarto, pasándole por al lado al teléfono que suena. Va directo a la cama, mañana se levantará temprano como todas las semanas para asistir al gimnasio. Un nuevo relámpago delata una luz encendida en el edificio de enfrente que antes no estaba.
Con torpeza busca las llaves del carro. En un hombro la cartera grande y en la otra axila se coloca el portaplanos para revisar mejor. Está apurada, los lunes de spinning siempre la dejan agotada y solo puede reponerse tomando unos minutos más en la ducha. Fue inevitable dejar caer las llaves y algunas cosas dentro de la cartera, pero él las recogió. Gracias... él no responde y acomodándose la corbata le abre el carro mientras ella vuelve a colocar las cosas en su bolso.... Gracias es que estoy apurada.... Él sigue sin responder y se acerca al carro de al lado desactivando su alarma. Indiferente ella se adentra en su rutina semanal sin prestar atención al incidente.
Semanas después se acercan a su oficina... Gina... déjame presentarte a Oscar... el nuevo supervisor de sistemas, esperemos que nos ayude a mejorar la red, tiene un curriculum impecable... tuvimos que convencer al señor Armando para que lo contratara, ya sabes el siempre piensa que todos son sobrecalificados para trabajar en la agencia, pero siempre consigue que entren los mejores..... Un placer Oscar... Él sin decir palabras le da la mano y se vuelve para continuar en su pequeño tour de reconocimiento.
Ella lo reconoció, lo ve todas las mañanas, por eso no le sorprendió que no le contestara. Era un domingo de carnaval, la luz de la mesa de dibujo está apagada pero sigue existiendo el reflejo del ventanal por la luz del televisor. Dos siluetas se perciben tras el sofá, parecen estar más pendiente de ellas mismas que de la película. Cómo de costumbre suena el teléfono. Él se levanta nervioso sin camisa pero con los pantalones aún puestos. Ella lo sujeta y lo lanza sobre sí de nuevo en el sofá... Tranquilo, es un bromista que siempre llama los domingos..... Los cuchicheos se pierden entre el sonido de la película y el teléfono. Como de costumbre deja de repicar, y la velada se torna más apasionada. Segundos más tarde suena de nuevo el teléfono. Es inevitable retrasar la pasión por el ensordesedor tono del teléfono. Esta vez repicó solo tres veces. Ahora es el celular. Ella trata de ignorarlo pero él se impacienta.... Porqué no atiendes? o acaso el bromista también te llama al celular?.... El celular marcabaun número que no conocía, ella atiende colocándose el celular en el hombro mientras que se abrochaba de nuevo la camisa... Aló??... La misma respiración del bromista se percibía. Trancó sin decir palabras. Será mejor que te vayas, creo que vamos muy rápido, apenas te estoy conociendo y será mejor que lo tomemos con calma. No te preocupes, mañana vamos a la playa si la lluvia nos lo permite.... Dejó el apartamento mostrando seguridad en que un nuevo encuentro sería inevitable. El teléfono suena de nuevo mientras ella seguía contrariada por las llamadas. Esta vez atendió, inmediatamente comenzó a lanzar insultos e improperios.... SOY YOO, Me espicharon los cauchos.... no puedo irme, además que está lloviendo.... Deja y bajo... Con una sombrilla llegó al estacionamiento del centro comercial donde los habitantes de varios edificios alquilaban los puestos.... No tengo ni siquiera un gato para cambiar el caucho... en medio de la tormenta se aproximan las luces de un carro. Es el supervisor de sistemas que está llegando. Ello hace señas para detener el carro.... Oscar, como estás... necesitamos tu ayuda... sin decir palabras como de costumbre atendió la emergencia sin dejar que ni siquiera el dueño del carro interviniera... No sabemos como agradecerte todo... Oscar solo hizo un gesto cordial y empapado aparcó su carro al lado del de ella unos metros más lejos que donde se encontraban. Refugiándose bajo un pequeño kiosko se despidieron rápidamente los amantes. Ella vuelve al edificio con los bordes del mono aún empapados y se da cuenta que no tiene llaves... Qué tonta, debí dejarlas adentro!!!. No tiene mucho tiempo viviendo en el penthouse como para haber conocido a algún vecino más allá de una sonrisa cordial en el ascensor. Decide bajar a tocarle al conserje. Cuando abre el ascensor en planta baja se asusta al ver una persona esperando... Oscar!!... no sabía que vivias acá..- Vivo en el 6.-. Nunca te había visto, que verguenza.. de nuevo te agradezco lo que haz hecho... -hay muchas formas de dar las gracias... ya habrá tiempo... vas de salida?.. -No, en realidad venía a tocar al conserje, parece que con la emergencia dejé las llaves adentro.... -Seguro están sobre tu mesa de dibujo...- Entró en el ascensor mientras ella salía..
No fue difícil para el conserje abrir la puerta, un destornillador fue suficiente. Se despidió del viejo europeo avergonzada por la hora en que lo molestó y cerró la puerta.
Entró al estudio y vió las llaves sobre la mesa de dibujo... titubeó... pensó que nunca antes había escuchado la voz de Oscar, y se sintió culpable de haber sido tan indiferente con una persona que no solo resultó ser un vecino y compañero de trabajo sino también un alma caritativa. Mientras pensaba en las pocas palabras que había escuchado de Oscar sonó su celular. De nuevo la llamada desde un número que no conocía. Esta vez cuelga sin atender y decide devolver la llamada....
Segundos después de oprimir "send" sonó un celular dentro de su cuarto....